lunes, 9 de junio de 2014

Cuando era pequeña me enseñaron que la vida pasa para todos, un día te acuestas a las 7 de la mañana medio borracho y al día siguiente te levantas en las últimas, con el pelo canoso y el cuerpo lleno de pellejo en vez de piel. Parece que el tiempo solo pasa volando cuando nos divertimos, cuando hacemos cosas que nos hacen felices pero realmente el tiempo siempre pasa volando, por eso todas las personas mayores hacen referencia a sus años de juventud como si fuese algo que paso hace muchos años aunque realmente piensen que fue ayer mismo cuando se fumaron su primer cigarrillo, condujeron por primera vez un coche, se emborracharon con sus amigos o besaron de verdad por primera vez, las primeras veces, otro tema bastante interesante aunque ahora no es momento de hablar de ellas. Hace menos de dos meses que he cumplido 18 años y me ha resultado inevitable pensar en el tiempo, en que hace nada era una cría a la que le gustaban las pelis de superhéroes, disfrutaba bañándose en la playa con sus padres y a la que le encantaba comer pizza (bueno esto me sigue encantando no quiero engañar a nadie) y en un abrir y cerrar de ojos aquí estoy preparando las vacaciones con mis amigos, haciendo una lista de fiestas a las que ir este verano e intentando pasar el mínimo tiempo en casa. 
Ahora mismo me encuentro algo perdida pero no quiero encontrarme, solo quiero disfrutar de este abrir y cerrar de ojos al que llaman vida.

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